Tus Palabras y Comportamiento reflejan tu Belleza Interior

rosa y mujer

Nuestras palabras pueden provocar un desastre en la vida de los demás, pero también pueden ser fuerzas poderosas para el bien.  Nuestras palabras pueden motivar, alentar, inspirar. Pueden llevar esperanza en medio de la oscuridad y cambiar la dirección de una vida.  Con nuestras palabras podemos edificar o destruir, de nosotras depende qué tipo de mujeres queremos ser.

¿Alguna vez has tratado de devolver la pasta dental al tubo después de haberlo apretado?  Es prácticamente imposible ¿Verdad?.  Lo mismo pasa con las palabras, una vez que  las pronunciamos no se pueden retirar, aunque pidamos disculpas, no podemos desdecir lo que hemos dicho.  Las palabras crueles dejan profundas heridas emocionales, de la misma forma que un golpe físico deja un moretón.

Te invito a reflexionar sobre las palabras que estás diciendo a tu familia, tus amigos, tus colaboradores, compañeros de trabajo, en fin a cualquier persona que pasa a tu alrededor, las palabras que decimos pueden reflejar lo que tenemos en nuestro corazón.

¿Gritamos o Conversamos?

mujer gritando a su hijo

 

Tomemos un momento para evaluar de qué forma nos estamos comunicando con las personas a nuestro alrededor, sobretodo con nuestra familia.

Palabras Corrompidas o Malas Palabras

En ocasiones incorporamos palabras corrompidas o deshonestas a nuestro lenguaje cotidiano y las decimos con tanta naturalidad que llegamos a aceptarlas cuando otros nos las dicen a nosotras, pero son palabras que destruyen y marcan la vida de las personas. Y ni hablar cuando se las decimos a nuestros hijos, para ellos somos su ejemplo y cualquier cosa que digamos ellos la ven como correcta para repetirla.

Que nuestras palabras sean positivas que puedan alentar, motivar, dar esperanza y hasta hacer sonreír a otros.

Cuidemos el tono de voz

Creemos que si hablamos amablemente no nos van a escuchar, entendemos que mientras más alto hablemos más razón tenemos al plantear nuestros argumentos, pero la verdad es que en la medida que subimos el todo de voz, significa que emocionalmente nos estamos alejando de la otra persona.

Cuando gritamos no nos prestan atención, nuestra credibilidad cae y nos tildan de neuróticas, recordemos que con palabras amables podemos lograr más que gritando.

Mentiras: Blancas, Piadosas, Mal necesario

mentirasComo individuos y como sociedad nos hemos acostumbrado a practicar el engaño, técnicamente decimos la “verdad”, pero ocultamos detalles o información, nos justificamos llamándolas mentiras blancas o piadosas, pero la verdad mis amigas es que son MENTIRAS.

Las mentiras nos vuelven esclavas, es la forma más larga de resolver un conflicto, debido a que debes seguir mintiendo para poder mantener la primera mentira.  Pueden hacernos caer en problemas mayores, complicamos las situaciones y lo peor siempre arrastramos a otros.

Otro de los problemas que nos trae hablar mentiras, es que tenemos que utilizar una buena parte de nuestra mente para estar pendientes de no decir la verdad sin darnos cuenta.  Dice un viejo refrán: “Para hablar mentira y comer pescado hay que tener mucho cuidado”.

Lo peor sucede cuando nos creemos nuestras propias mentiras, cuando las decimos de una forma tan natural, que aunque podamos decir la verdad, preferimos decir una mentira.

Practiquemos la verdad y experimentaremos una libertad incalculable.

Evaluemos nuestro Enojo

mafalda-bastaEl Enojo, es un enfado, especialmente el que está causado por una falta de obediencia, de obligación o de respeto.

Tenemos derecho a sentir enojo cuando suceden acontecimientos o comportamientos que no son lo que esperamos, pero ¿cómo estamos manejando ese enojo? Dejamos que penetre en nuestro corazón y convierta nuestra vida en una amargura eterna, dejamos que cree división en nuestras familias o simplemente nos deshacemos del enojo lo antes posible.

Mi querida amiga, guardar el enojo por mucho tiempo sólo nos lleva a crear un nivel de estrés en nuestra vida, que poco tiempo después se convertirá en división, nuestros días serán oscuros, nuestro rostro reflejará amargura y de nuestra boca no saldrá otra cosa que no sea para destruir.  Ninguna de estas actitudes nos harán reflejar nuestra belleza interior y mucho menos la belleza física.

Tanto nuestra forma de hablar como nuestra forma de actuar pueden hacer la diferencia en nuestras vidas.  Recordemos que nuestras palabras pueden herir a otros, pero que también pueden servir de esperanza, vamos a escoger ser entes de bendición con las personas a nuestro alrededor, que lo que salga de nuestro interior refleje la belleza que llevamos dentro.

No olvides sonreír y hacer sonreír a otros.  No te pierdas mi próximo post, en el que te escribiré nuevas cosas para que seamos cada vez mejores mujeres, que podamos mostrar al mundo nuestra belleza interior, que te aseguro se reflejará en nuestro exterior.

Un abrazo, hasta pronto

Efesios 4:25-29

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo;porque somos miembros los unos de los otros.

26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

27 ni deis lugar al diablo.

28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

 

Te espero en mi próximo post, un abrazo.  Hasta pronto!!!